Nunca pensĂ© que unas de las lĂneas más difĂciles que fuese a redactar en este blog se tratara de ti, he estado acostumbrada a escribir de todo, pues es algo que me apasiona y sobre todo cuando se escribe con el corazĂłn y por ello he decidido hacerte este pequeño homenaje y reconocimiento a ti, mi ser de luz, mi ser maravilloso, que desde que tengo uso de razĂłn has sido extravagante, espontáneo, sincero, humilde y sobre todo de un CORAZĂ“N DE ORO, y sabes algo, siempre marcaste la diferencia, pero una diferencia bonita, que demostraba a simple vista que serĂas grande, tan grande que brillarĂas con luz propia, una luz que iba a iluminar todo a tu alrededor con tu presencia.
Desde el dĂa que llegaste a este mundo, siempre tuviste algo especial, algo que indiscutiblemente iba a marcar tu vida, recuerdo que desde pequeño te inclinaste por el baile, admiraste la coqueterĂa y galanterĂa que habĂa en tus tĂas, tĂos, primas y primos más grandes y tomaste de ejemplo todo eso para dirigir tu vida; un talento Ăşnico tuviste, una fascinaciĂłn estupenda por las artes, el estilismo, la danza y todo aquello que involucrara los escenarios, pues ese era tu sueño, demostrar tu pasiĂłn tu entrega y sobre todo, plasmar en cada persona, lo mejor de ti, tu manera tan propia de ver la belleza, porque eso era, demostrabas al exterior el interior de las personas a travĂ©s de tus manos, esas manos tan perfectas que hacĂan que solo tĂş pudieras convertir a cualquier persona en una OBRA DE ARTE.
TenĂas una delicadeza estupenda, una forma tan peculiar de notar lo que otros a simple vista no veĂan, por ello fuiste tan esencial para muchos, por eso muchos te buscaban, porque sabĂan que todo tu arte lo hacĂas con amor, ese amor por defender lo que eras, por ser sublime, por representar tus orĂgenes, tu tierra, porque jamás ocultaste tus raĂces, y eso es algo que diosito vio en ti, vio que eras alguien especial, pues como no verlo, eres su hijo, y quizás por eso Ă©l decidiĂł que un dĂa como hoy deberĂas estar a su lado y convertirte en un ángel bello que desde arriba ibas a asegurar que cada uno siguiĂ©ramos brillando, pero no desde tus manos, sino con nuestra propia luz...
Que difĂcil ha sido despedirte y decirte adiĂłs, que difĂcil es saber que ahora solo te verĂ© en mis sueños, que difĂcil será aceptar para todos los que te queremos no escuchar más nunca tu voz, ni leer tus textos ni deleitarnos con tus creaciones... La vida merecĂa tenerte un poco más, pero quien soy para juzgar los designios de Dios, porque sĂ© que aunque no te pueda ver, tu energĂa siempre estará conmigo y con cada uno de nosotros... Siempre serás mi primo bello, mi niño Ăşnico y especial, mi muñequito, mi Ken, el BEBÉ de la familia...
Acá estarás, muy dentro de mi corazĂłn, sin culpas, ni lamentos y mucho menos reproches, lo vivido está presente en mis recuerdos, en las anĂ©cdotas que contemos de ti y en cada fotografĂa tuya... Nunca te olvidarĂ© Zady...
Eras la última letra en el abecedario, pero ahora serás el primero al lado de Dios...

