Cuando pienso en las decisiones de la vida, en el destino y en los designios de Dios, no puedo evitar recordar aquel 22 de mayo de 2019, ese día en que decidiste irte físicamente, pero rodeada de todo el amor que te puedas imaginar y creo que eso lo sabías, porque el cariño y los mimos jamás te faltaron, eras la alegría de mi hogar, de mi familia y sobre todo, eras mi compañera, mi amiga, mi TODO. No fue fácil decirte adiós y creo que aún me duele recordarlo, pero agradezco infinitamente a nuestro creador que fue así, que pude despedirte, que pude darte el último beso y esa última caricia que marcó mi vida, porque ese día supe que una parte de mí se fue, pero también nació, y todo gracias a ti.
Estas líneas estás plasmadas acá para recordarte de manera especial, para tenerte presente y sobre todo, porque me encanta escribir y más sobre ti, porque fuiste una parte importante en mi vida, porque eres uno de los recuerdos más hermosos que tengo y porque el día que decida tener otra mascota sea algo único y especial, así como lo fue tenerte a ti, porque yo sé que eso te haría feliz, el verme con otra peluda, dándole ese cariño y amor que sabes que puedo dar, y desde tu nubecita nos verás y sabrás que la encontré, que encontré esa compañía nuevamente, esa compañera ideal que nunca será igual a ti, pero yo no busco eso, porque cada ser tiene su esencia, su propia luz, su propio amor.
Solo me queda decir GRACIAS por todo lo que diste, por las enseñanzas y el amor verdadero... Te amaré eternamente💗.


